Sobre nosotros

Nuestra Historia

Con los pies en el suelo desde el primer respiro, nacido en el campo y su bastedad. Incontables fueron los amaneceres que pasaron por sus ojos y aún así se dejó encantar por la brisa y los rayos del sol hasta el último día. Fue amante de nuestra tierra fértil y los oficios de quienes la transforman. Jorge Omar Blanco educó a sus hijos no sólo con la sabiduría de quien es baquiano en lo suyo, sino también con el ejemplo de un hombre que hizo del trabajo su pasión.

42 años de ser el encargado del campo Los Ranqueles, lugar donde junto a su mujer María de Carmen Rossini les dio la bienvenida al mundo a sus hijos, no fueron suficientes para que este tambero de profesión se apartara del encanto que brinda la vida silvestre. Allí supo transferir con gran entusiasmo sus conocimientos y compartió infinitas jornadas de trabajo y placer con su familia.

Familia que hace 10 años no dudo un segundo en elegir al campo y sus bondades para salir adelante en un momento de zozobra económica. Así, confiando, Marcelo y Marisa Blanco se embarcaron en una nueva aventura luego de cerrar la pañalera que ella administraba en la hoy emblemática esquina de Arenaza e Irigoyen. Luego de vender un pequeño lote de ganado que habían adquirido con el correr de los años compraron los elementos necesarios para abrir Carnes Los Ranqueles.

Bajo la tutela de Don Jorge, ambos fueron perfeccionándose en la administración de una carnicería nacida en la ilusión de una familia con mucho empuje. Pero, como todo en esta existencia, los comienzos fueron difíciles y durante el primer año y medio, a modo de respaldo financiero, Marcelo siguió asistiendo a las largas jornadas en el campo junto a su padre dejando su hogar en manos de la docente Rita Martin su incondicional mujer y compañera de vida. Ella, con un temple de acero, y a pesar de que sus propias horas en el aula resultaban agotadoras acompaño a su marido en cada paso, mientras Marisa, su cuñada, se mantenía incansable en el negocio que aún no podía subsistir por sí mismo. Hasta que, gracias a la perseverancia y la considerable mejora en la calidad del producto y atención al cliente, Carnes Los Ranqueles comenzó a prosperar de manera exponencial. Es así que Marcelo tomo la decisión de establecerse en la esquina de Arenaza 8 abriéndole la puerta del local a sus hijos Wenceslao y Gimena así como también a Mateo, su sobrino, quienes fueron moldeándose en el negocio sin perder de vista una de las premisas de sus fundadores: “Al salir, el cliente tiene que estar contento y satisfecho por su compra”.

Con la partida de Jorge Omar de esta tierra, Marcelo toma el lugar del que fuera cabeza de familia en el campo que arriendan dedicando su tiempo al engorde de su propio ganado para garantizar el abastecimiento y la trazabilidad de la carne que gran parte de Chascomús y la zona disfrutan cada día en su mesa.

Nuestros productos están elaborados con herramientas y materia prima de excelente calidad para satisfacer las necesidades de nuestros clientes. Junto con el profesionalismo, eficiencia en la producción de los mismos, y una atención personalizada brindamos un servicio de calidad óptima. Complementándolo con recursos humanos y buenas condiciones sanitarias que perfeccionan la producción diaria. Las modas pasan, algunos emprendimientos abren y otros, con gran pesar, concluyen su etapa; pero de lo que están seguros los chascomunenses es que desde el momento en que el cliente pisa Los Ranqueles se convierte en uno más de esta gran familia que prospera codo a codo sin trucos, pero con mucha magia.